«Refrany ;L’home fa a la dona, i la dona fa a l’home.»El hombre hace a la mujer, y la mujer hace al hombre.
‘Mantener lo conseguido, afrontar los desafíos’
Imagino que si eres mujer, os habrá pasado como a mi, desde buena mañana felicitaciones por ser el día de la mujer… Hechas con la mejor intención, si, de eso no cabe duda, pero… hoy no es día de felicitación, sencillamente porque no es día de celebración, sino día de CONMEMORACIÓN.

No es una fiesta, es una conmemoración de todo lo que han logrado muchas mujeres valientes para que tú y yo estemos como hoy estamos. Conmemoramos también nuestra lucha actual por tus hijas, las mías y nuestras nietas, respeto y coraje para superar barreras, hoy seguiremos con más fuerza y por todas. En el Día Internacional de la Mujer debemos reconocer a quienes nos abrieron camino, a las que lo hacen hoy y a las que seguirán mañana.

Hay datos, que nunca debemos olvidar:
Mayo de 1908 un grupo de mujeres norteamericanas
- En febrero 1909 New York, las mujeres de los Estados Unidos conmemoraron el Día Nacional de la Mujer Trabajadora, que pretendía ser un homenaje a las trabajadores textiles que el año anterior habían protagonizado una huelga contra las duras condiciones laborales que sufrían, además de reclamar una mejora salarial y el derecho al voto. Al parecer, siguieron celebrándolo hasta 1913.
- En 1910, la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, la organización que reunía a las mujeres de la Segunda Internacional, y que había sido creada en 1907, decidió a propuesta de Clara Zetkin aprobar por unanimidad que el día 8 de marzo sería el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Esta segunda Conferencia, que se celebró en Copenhague, pretendía luchar por la igualdad de los derechos de la mujer y muy especialmente por el reconocimiento del derecho al voto.
- 1911 la primera conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, aunque el día 11 de marzo se celebraron en diversos países del centro de Europa mítines en los que se exigieron el derecho al voto, el acceso de las mujeres a los cargos públicos, a la formación profesional y el fin de la discriminación laboral.
- A los pocos días de esta celebración, el 25 de marzo 1911, tuvo lugar un terrible hecho en New York en una fábrica de camisas. Un incendio en la Triangle Shirtwaist provocó la muerte de más de 140 trabajadoras, muchas de ellas inmigrantes, murieron quemadas vivas Quemadas vivas por pedir una reducción de horario, se quemó la fábrica y con las puertas cerradas con cadenas las dejaron morir.
El impacto del hecho fue tal que ocasionó cambios legislativos laborales en Estados Unidos y que su memoria fuera recordada en las posteriores celebraciones del Día de la Mujer Trabajadora.

En vísperas de la Gran Guerra la celebración se fue extendiendo por el mundo. Las mujeres rusas lo celebraron el último día de febrero en el año 1913. Al año siguiente las celebraciones se oficializaron el día 8 de marzo en Alemania, Suecia y la propia Rusia. En China se comenzó a celebrar en 1922. En nuestro país, España, la primera celebración tuvo lugar en el año 1936.
La ONU declaró el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer en 1975. Dos años después se convirtió en el Día Internacional de la Mujer y la Paz Internacional. En Estados Unidos se celebra oficialmente desde 1994, a pesar de que en aquel país se encuentran los orígenes de esta conmemoración.

Y aquí en casa, tenemos un referente femenino muy importante. las mujeres de la Bambú.
Las mujeres, conocidas como;
bambuneras o les «bambuneres», fueron fundamentales en la fabricación de los famosos libritos de papel Bambú, patentados por Sobrinos Rafael Abad Santonja.
A partir de los años 20, estas operarias dominaron los talleres de montaje y empaquetado, enfrentando una estructura laboral que, aunque dependía de su mano de obra, a menudo las relegaba a puestos subalternos frente a los hombres en la industria alicantina.
El origen de «Les Bambuneras»: Tras la patente de 1907, la fábrica en Valencia (y posteriormente en la zona de Alcoi/Muro) se especializó. El término «bambuneras» se convirtió en el nombre genérico para las mujeres que trabajaban en la elaboración y manipulación de los libritos de papel de fumar.
Rol en la producción: Las mujeres realizaban las tareas meticulosas de plegado, corte y empaquetado del papel. Se trataba de una industria con una fuerte tradición femenina, donde las mujeres constituían la mayor parte de la mano de obra en los talleres.

Desigualdad laboral: A pesar de ser pilares de la producción, durante gran parte del siglo XX, la estructura era machista. Los hombres solían manejar las máquinas principales y ocupar cargos directivos, mientras que las mujeres trabajaban como aprendices o en puestos subalternos, a menudo bajo la tutela de un operario masculino.
Evolución y Legado: Con el tiempo, especialmente al trasladarse la producción hacia Muro de Alcoi y Benimarful, el trabajo de estas mujeres evolucionó, integrando máquinas estuchadoras. Figuras como Imaculada, una de las «maestras del papel», representaron la transición de la tradición artesanal a la moderna, trabajando con marcas como RAW y manteniendo la memoria del oficio.
La historia de las mujeres en la papelera Bambú es una crónica de trabajo duro, maestría manual y una lucha constante por el reconocimiento en un sector industrial predominantemente masculino.
El siguiente texto, es de una publicación de Los coleccionistas;
La denominación genérica de bambuneres a las operarias del taller de libritos de papel de fumar –primero Sbnos de R Abad Santonja y luego ya como Papeleras Reunidas- daba un cierto prestigio en el mundo de la mujer trabajadora alcoiana. El ser o haber sido bambunera era para ellas un orgullo que les otorgaba un cierto aire de distinción, quedando idealizada su labor en las numerosas canciones que en su tiempo se les dedicó y que fueron tan populares en su época.
Les xiques del Bambú… etc
Esta imagen era debida al hecho de que en el taller del Terrer, eran unas 800 las bambuneres que diariamente acudían a su puesto de trabajo con el consiguiente movimiento y trasiego por las calles adyacentes de una multitud de niñas y jovencitas. Anteriormente este movimiento se había dado desde el taller de la sociedad en la calle de San Nicolás, por esas fechas –inicios del s. XX- en plena transformación urbana. Muchos de los talleres de esa calle, entonces dedicados a muy diversas actividades industriales, se estaban transformando en suntuosos edificios modernistas, por lo que los talleres y fábricas fueron abandonando el centro de la ciudad y trasladándose a las nuevas zonas de Ensanche.
Respecto a estas bambuneres, no todo era lo ideal que pregonaban las canciones. Por regla general, la mayoría de ellas se incorporaba al taller entre los diez y los catorce años, aunque muchas de ellas lo hicieron con poco más de ocho años, y que por su edad apenas sabían leer y escribir, si bien es cierto que su lugar de trabajo era muchísimo mejor que las que lo hacían en las fabricas textiles que tenían unas condiciones de trabajo penosas. Algunas de ellas ya con 12 o más años, se incorporaba a este taller después de haberse iniciado en otros, como eran los de Leopoldo Ferrandiz, el de Vicente Reig o el de los Hermanos Botella.
El trabajo de les bambuneres se realizaba en unos espacios limpios, y en sus mesas de trabajo, por el contrario, las que se incorporaban a una fábrica textil lo hacían en un entorno mucho más duro y también más alejado de la ciudad, ya que la mayor parte de las fabricas textiles estaban situadas a orillas de los ríos, con lo que simplemente su trayecto diario al lugar de trabajo era muy superior, ya que los talleres de libritos se encontraban en el interior de la ciudad. Aun así, su trabajo no era fácil, puesto que generalmente su jornada de doce horas empezaba a las cinco de la mañana, trabajando a destajo, o sea, cuanto más producción, mayor salario, con lo cual no podían permitirse descansos o distracciones. Otro rasgo distinguido en relación a las operarias textiles, era el de su atuendo, ya que para su trabajo se les confeccionaba un uniforme blanco con un bordado en rojo con el anagrama del Bambú.
Cuando se incorporaban al taller, generalmente su primer trabajo era en el almacén, pasando después a la Sección de Engomado que, consistía en preparar la goma arábiga para adherirla a las hojas del papel de fumar, tarea que realizaban las mayores, primero a mano con un molde y unos rodillos o pinceles. Posteriormente esta tarea ya se realizó mecánicamente. Estas chiquillas eran también las que se encargaban de la limpieza de los locales los sábados al mediodía, después de acabar su jornada en cada una de sus secciones.
Igualmente a finales de semana, se encargaban de poner a remojo los botes de pasta en el lavadero, llenándolos de agua para despegar la pasta endurecida. Tarea que en algunas ocasiones, mientras se llenaban los cubos aprovechaban para sus juegos – eran niñas- y en más de una ocasión se les olvidaba cerrar el agua, ocasionando pequeñas inundaciones en el taller. Travesuras que por su edad eran bastante habituales y que el “amo” toleraba condescendiente.
El que si existía, era una clara división entre casadas y solteras con pleitos entre ellas, ya que si la casada quedaba embarazada, pasaba a la cola del escalafón y tenía que empezar desde el principio en las listas del taller. Las solteras siempre estaban vigilantes a cualquier indicio de embarazo y la ley no escrita se cumplía a rajatabla.
Otro puesto de trabajo en el que empezaban muchas de estas niñas, eran el de la Guillotina o el del Cajetín, siendo la aspiración de la mayoría el llegar a la sección de Engarzado que era la mas deseada por todas. Trabajo este de engarzar que era realizado a mano hasta que se introdujeron, primero unas maquinas alemanas y posteriormente otras automáticas llamadas Lerner para el estuchado de los libritos, copiadas de un modelo que se adquirió en Inglaterra. Innovaciones que no fueron bien recibidas por las bambuneres, sufriendo estas nuevas maquinas pequeños sabotajes de las mismas operarias que veían peligrar así su puesto de trabajo. Antes de su implantación, algunas operarias se llevaban el trabajo a casa para engarzar a mano, devolviendo el librito envuelto en unas cajas especiales.
Otro conflicto relacionado con estas maquinas, fue la implantación en 1932 de un operario/a por cada máquina, cuando al principio eran dos personas las encargadas de este trabajo. De resultas de esta norma se produjo una huelga, aunque sin ausentarse de su puesto de trabajo. Finalmente se llegó a un acuerdo con un salario compensativo, pero acabó fijándose un operario por maquina.
Décadas estas en las que no todas las operarias tendrían contrato de trabajo. Algunos testimonios de bambuneres , relatan que el encargado de las secciones, aleccionaba a las niñas de menor edad en que, cuando vieran por el taller un señor vestido con traje se escondieran, pues podría ser un Inspector de Trabajo, lo que daba a entender que las mas jóvenes carecerían de cualquier tipo de contrato. Para avisar que había vía libre para salir, se entonaba una canción
Ay Consuelito leré
Que estic buscante leré
I no t’encontre leré…
En cuanto al tema social, las relaciones no fueron generalmente conflictivas, aunque si se produjeron algunos conflictos laborales. El más importante, la huelga de 1912 por el despido de dos trabajadoras, que se resolvió con su readmisión.
Ya en época de posguerra, recuerdan algunas bambuneres el terror que les producía la presencia en el taller arma en mano de la Guardia Civil para evitar que las chicas golpearan sus mesas con el mazo para avisar de un paro.
En estos años de posguerra, como en todas las empresas de mayor volumen de trabajadores, se formaron mesas de depuración, despidiendo a operarios/as en razón a sus ideales y actividades políticas.
Otra de las actividades extralaborales, era la asistencia – voluntaria- todos los años a los desfiles de Moros y Cristianos que los alcoyanos realizaban en la leprosería de Fontilles. Eso si, avisando cariñosamente el “amo” a les bambuneres que no tocaran con sus manos a ninguno de los enfermos, ya que esa era su valiosa herramienta de trabajo.
En estos años, se produjo una huelga que duró tres semanas, por petición de aumento de salario, mediando en el conflicto el encargado de la sección de Engomados, consiguiendo un aumento de 10 céntimos –pero solamente para su sección- motivo por el que fue duramente criticado, acusándolo de estar de acuerdo con la empresa.
La sociedad siempre actuó de forma paternalista con sus operarias, siendo muy condescendiente con las travesuras de las más jóvenes . Como ingreso extra, a las que se casaban, se les entregaba un vale por valor de 10 pesetas a canjear en establecimientos de la ciudad.
En la carrera ciclista de nivel regional que organizaba la empresa todos los años, se invitaba a seguir su desarrollo desde el automóvil que seguía a los corredores, a unas cuantas bambuneres que eran elegidas por sorteo –manipulado para que fueran las más agraciadas las elegidas- ya que daban mejor imagen para la publicidad.
En cuanto a la relación entre estas bambuneres, relatan testimonios de la gran solidaridad existente entre ellas. Así, cuando las casadas –principalmente- tenían la necesidad de ausentarse por motivos de menesteres de su hogar, como compras u otras necesidades, otras compañeras las reemplazaban y realizaban su trabajo.
Dentro de esta política paternalista de la empresa, la entidad estableció un sistema de Seguro de Enfermedad, llamado “Caja de Mejoras Sociales de Papeleras Reunidas”.
La sociedad Papeleras Reunidas, fue castigada duramente por la crisis de los años setenta, y aunque aun resistió unos cuantos años, finalmente cerró sus instalaciones en la década de los años ochenta. El papel de fumar BAMBU y les BAMBUNERES son ahora sólo un recuerdo de aquellos años de prosperidad del papel de fumar.
LOS COLECCIONISTAS
No te sumes a la frivolización del 8 de Marzo enviando felicitaciones a las mujeres, eso invisibiliza las desigualdades que a diario vivimos millones de mujeres, en todo el planeta.
El Día Internacional de las Mujeres un buen día para evaluar la condición y la posición de las mujeres en cada país, estado, municipio, ciudad… para exigir a las autoridades que cumplan con los compromisos de salvaguardar nuestras vidas y nuestros derechos, para exigirnos como sociedad garantizar los derechos humanos a todas las personas y la igualdad en todos los ámbitos. Mientras eso no se logre, no hay nada que felicitar y sí mucho que reivindicar.

Este 8 de Marzo no regales flores, ni chocolates, ni postales, ni felicitaciones: Difunde los derechos humanos de las mujeres, cuestiona, apoya a las mujeres, necesitamos la igualdad reconocida, porque somos iguales.
«Es imposible imaginar una mujer de los tiempos modernos que no aspire a la libertad.» Clara Campoamor (1888-1972), abogada, escritora y política española.

Ojalá que llegue un día que no haya que conmemorar el día de la mujer, cómo no se conmemora el día del hombre…»tan de bò aixì fora…»