Tarta capuchina o de yemas paso a paso

“Mai sabem el valor dels moments , fins que es convertixen en records”

Nunca sabemos el valor de los momentos , hasta que se convierten en recuerdos.

 Os he contado en alguna ocasión que tengo dos hermanos gemelos que son una de las alegrías de mi vida, porque nos adoramos y con quienes me llevo nada más y nada menos que ¡¡¡¡15 años!!!! ése es el motivo de que mi familia parezcamos los Iglesias aunque sin divorcios ni segundos matrimonios, ya que el nieto mayor de mis padres tiene 37 años y el pequeño 6 y que mi nieta mayor tiene una tía que  tiene 20 días menos que ella y un tío que tiene 6 años menos que ella jajaja que líoooo ¿no? bueno, lo realmente importante es que tengo unos hermanos maravillosos, unas cuñadas maravillosas que son como hermanas y unos sobrinos que no cambio por nada del mundo y que me dan todo el amor y el cariño que os podáis imaginar. Estamos un poco locos éso si…..pero bendita familia, unidos los tres SIEMPRE en lo bueno y en lo malo, tal y como nos enseñaron nuestro padres, pero mejor voy a la receta, que me pongo tonta y se me humedecen los ojos.
La tarta capuchina es, como su nombre indica, uno de los dulces confeccionados en los conventos de clausura. Concretamente, su nombre alude a las monjas capuchinas, perteneciente a la orden de las clarisas
por ser su fundadora santa Clara. Los dulces de las clarisas tienen en la mayoría de las ocasiones como ingredientes básicos la yema de huevo: tocinos de cielo, yemas, capuchinas y según parece se debe a la antigua tradición de las donaciones de huevos a Santa Clara para pedir favores a la santa. Es creencia que la donación de una docena de huevos asegura un día soleado en las bodas evitando así la desgracia de un día lluvioso que además de deslucir el acto traería mala suerte a los novios ( si llueve, la novia lloraría durante su vida de casada), madre mía que chorradas….buffff en fin, costumbres y creencias más comunes de lo que pensamos, ya que que también las falleras Mayores, aquí en Valencia, llevan sus cestitas de huevos a Las Clarisas para que no llueva en fallas, pero por lo visto, sin mucho acierto la mayoría de años.
Recuerdo una ofrenda que me calé hasta la ropa interior y vestida de valenciana, os aseguro que es muy muy difícil que esto ocurra 😉 porque arriba no llevamos, (porque la camisa de retorta de algodón puro, proteje la piel de los posibles roces de las varas y olivo y esparto de nuestro jubón o cotilla, que hace el efecto de un corsé y con sujetador nos asfixiaríamos)  y la de abajo, va cubierta por varias capas.

Bueno, a lo que vamos….. pues es el cumple de los gemelos y a uno de ellos le pirran las tartas capuchinas (al otro le toca su favorita para el año que viene, que éste año no tengo tiempo para hacerles tarta a los dos 🙁 ) y le prometí en su último cumple que éste año se la haría yo, así que manos a la obra, me tiro a la piscina., aunque muy pretenciosa soy yo de que les guste mi  tarta, después de probar las de las mejores pastelerías, pero vaya…que la mía va a llevar muuucho mas amor, por lo menos eso seguro que le da un sabor especial 😉


Hasta aquí todo lo que tenía escrito en borrador en Enero del 2016, a espera de terminar de descargar las fotos para subir ésta entrada, pero por desgracia, el último ingreso y el fatal desenlace con el fallecimiento de mi amor, hizo que toda mi vida quedara en stand-be y así quedó ésta receta y ésta tarta en el frigo, que no llegamos nunca a comer ni el cumpleaños, que no llegamos a celebrar.
La tarta fue a la basura, pero todo el trabajo de fotos estaba ya hecho, y así quedó el borrador durante todos éstos meses, casi un año ya, en los que he estado intentando aprender a vivir sin él y así continúo….intentando aprender a vivir si ÉL……… Aunque mi marido si llegó a probarla, y me dio un sobresaliente, (era mi crítico mas duro y exigente), estaba tan ilusionado con ésta tarta y lo bien que según él me había salido que ése es el motivo de que la publique, decía que mis hermanos merecían ésta tarta hecha con tanto amor.

Para el próximo cumple, que será en unos días, volveré a prepararla y la comeremos todos juntos, aunque sin su presencia, como es nuestra vida desde entonces, celebrando los acontecimientos con la mejor sonrisa posible como a él le hubiera gustado, como él querría, pero sin poder impedir que las lágrimas por su ausencia estén presentes, porque nos hace tanta falta a todos, porque lo echamos todos taaaaanto de menos. Buffffffffffff

Tortada caputxina de rovells-Tarta capuchina de yemas

Para un molde que no sea desmoldable de 24cm. necesitaremos;

para el bizcocho;

  1. 11 yemas y un huevo completo
  2. 40g de harina refinada de maíz

para el almíbar;

  1.  250g de azúcar blanquilla
  2. 100ml de agua mineral o sin sabor a cloro
  3.  la corteza de una naranja

para la crema de yema de cobertura;

  1.  Dos cucharaditas de harina refinada de maiz
  2. 150g de azúcar
  3. Seis yemas
  4. 100ml de agua

Utilizo normalmente huevos ecológicos caseros, de las gallinas que crían mi nuera y mi hijo mayores y que son una verdadera delicia (tengo una amiga que dice que son huevos de pata negra, como el jamón de Jabugo) y como podéis ver cada uno de un color y tamaño

Los moldes de alumnio de un sólo uso, son estupendos para éste tipo de tarta y desmoldan de maravilla pero todo depende del tamaño que necesites de tarta, con el que voy a preparar hoy, el molde de usar y tirar me queda pequeño.

 La preparación de esta tarta se hace en dos partes, con dos puntos importantes en cada una de ellas; primera el bizcocho con el almíbar y segunda la crema de yema con el quemado del azúcar glas. La  primer parte necesita un reposo de mínimo 12 horas, así que comenzamos. Para ello, cortaremos un círculo de papel sulfurizado o de horno del tamaño de la base del molde elegido

encamisamos el molde, untando de mantequilla todo el interior, espolvoreando harina y volcando el molde boca abaja eliminar el exceso de la misma
el siguiente paso será separar las claras de las yemas, necesitamos 11 yemas y un huevo entero
pondremos las 11 yemas mas el huevo entero en un bol
para montar las yemas y el huevo con las varillas eléctricas, hasta que tripliquen el volumen y estén muy firmes y blanqueadas. Tardaremos aproximadamente unos diez minutos. Como véis no lleva azúcar.
una vez hecha la crema
le iremos añadiendo la Maizena tamizándola y mezclándola con suavidad,
manualmente y con movimientos envolventes
volcamos sobre el recipiente que hemos preparado
ponemos agua en la bandeja del horno y colocamos el recipiente
lo cubrimos perfectamente con papel aluminio y lo dejamos al baño María con el horno precalentado a 180º a media altura, con calor arriba y abajo.
 durante aproximadamente unos 15 o 20 minutos. Es importante que no nos pasemos de cocción, para ello y como cada horno funciona de una manera, pasados unos 15 minutos, pincharemos en el centro del bizcocho con una brocheta y si sale limpia  apagaremos el horno y sacaremos del mismo, dejando enfriar
Mientras tanto, vamos apreparar un almíbar flojo. Ponemos un cazo al fuego con el agua

 que serán 100ml y procurad que sea mineral o sin sabor a cloro

añadimos 250g de azúcar y removemos hasta que se disuelva,
para evitar que el azucar se queme, mojaremos las paredes del cazo con un pincel mojado en agua, cuando rompa a hervir bajamos el fuego
y añadiremos la piel de una naranja (flavedo) bien lavada, procurando que no lleve nada de blanco (o albedo) lo dejamos hervir suavemente un poar de minutos y retiramos del fuego para dejarlo atemperar un poco, no demasiado porque espesará

 Con un palo de brocheta haremos perforaciones por todo el bizcocho que teníamos enfriando, pero sin sacar del molde e iremos calando todo el bizcocho con el almíbar. Hemos de poner tooodooo el almíbar que hemos preparado, tener en cuenta que el bizcocho lo hemos hecho sin pizca de azúcar y la función del almíbar es la de endulzar y proporcionar humedad al bizcocho, así que aunque os parezca mucho, hacedme caso y usar hasta la última gota. Taparemos el molde  con papel film y dejamos en el frigo como mínimo 12 horas. Yo lo dejo toda la noche y sigo con la tarta al día siguiente. Si escalonamos los pasos resulta muy sencilla y fácil de hacer 😉

 ……y al día siguiente vamos a montar y terminar nuestra capuchina. Separamos 6 yemas de sus claras (guardar todas las claras en un bote de cristal cerrado y en el frigo, mas adelante os pondré una receta para aprovecharlas, que aqui no se desperdicia nada)

 añadimos dos cucharaditas de Maizena y removemos

  pesamos 150g de azúcar blanquilla

 y lo ponemos en un cazo al fuego bajo

 añadiremos 100 ml de agua y haremos de nuevo el proceso de pintar las paredes con el pincel con agua para que no se pegue al cazo

 dejaremos hervir hasta que alcance los 118º centígrados

 volcaremos inmediatamente el almíbar sobre las yemas con la Maizena y batiremos rápida e incesantemente.Pasaremos de nuevo todo al cazo y pondremos a fuego bajo removiendo sin cesar, hasta que veamos que se convierte casi en un flan

 pasaremos a un recipiente de cristal

 lo cubriremos con papel film que toque la crema y dejaremos enfriar en el frigo

 preparamos la base donde colocaremos la tarta y la cubriremos con dos trozos superpuestos en el centro, de papel de horno o sulfurizado

 desmoldaremos el bizcocho que hicimos el día anterior volcándolo sobre el papel enmantecado

 y cubriremos con nuestra crema de yemas. La dejaremos secar unos quince minutos

 y espolvoreamos con azúcar glas

 con una capa generosa

 y para finalizar podemos hacer los clásicos rombos de éste tarta, calentando con el soplete una brocheta de metal

 o bien marcando los rombos con la parte sin afilar de un cuchillo grande de cocina

 y pasando el soplete con cuidado

por los surcos marcados

 retiramos el papel de horno tirando hacia fuera con cuidado de los dos extremos

 y dejaremos la tarta en el frigo hasta la hora de consumir

 ya que se paladea muy fresquita. Podéis adornarla con nata, pero yo lo condisero excesivo, porque no nos gustan los dulces empalagosos

 aquí podéis ver el aspecto del corte

¡que pintaza!

 y aquí la ración que disfrutó mi chico……..

Comentarios

    1. Hola Marilén, bon día!
      Pues todo depende del tamaño de las raciones claro. Yo pienso que una buena ración debe tener unos 100g. aproximadamente, y calculo que aproximadamente salen de 22 a 24 raciones….mas o menos.
      Espero haberte ayudado. Gracias por tu comentario y por seguirme, y si te gusta mi blog y lo compartes entre tus amigos, llegará a mas gente. Tambien estoy en Facebook Me puedes encontrar pinchando aquí https://www.facebook.com/El-calaixet-de-la-iaia-533062140099386/
      ¡Gracias!

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