castañas o nueces de la suerte paso a paso foto a foto

“Refrany;
Castanyes, nous i figues, son bones amigues”
Castañas, nueces e higos, son buenos amigos.

Hace ya muchos años una de mis profesoras de doblaje, me hizo un obsequio un tanto curioso;

una castaña con mi inicial
Me contó que se trataba de una especie de “amuleto”, que lo guardase en un cajón de mi mesilla de noche y que cuando necesitara una “ayuda” para algún tema complicado, la llevara encima, puesto que me daría “suerte”.
La tenía que llevar  en el bolso o en un bolsillo y sin
mayor requisito que acariciarla de vez en cuando. Son el símbolo de uno de los árboles mas importantes de los Celtas y atraen la suerte a quien se conecta por medio de su fruto al árbol de la prosperidad.
Y así lo hice, es algo inocente e inofensivo y vino de alguien que me apreciaba mucho. La castaña me acompañó en exámenes, pruebas médicas, citas importantes, audiciones, entrevistas…..y demás. Luego con el tiempo me contó cómo se preparaban las castañas y que también se podían hacer con nueces.
Y así fué cómo comencé a prepararlas cada año la noche del 31 de Octubre…una fecha que el destino me deparaba que sería MUY importante en mi vida, una de las mas importantes.
Durante muchísimos años he recogido las nueces y las castañas con mi marido.
En el barrio del Arrabal en Albarracín, habían varios castaños y cada año íbamos juntos a recogerlas y cuando no eran castañas, recogíamos las nueces de un nogal de un familiar cerca del pueblo.
En nuestras bodas de plata, estuvimos unos días en París, y al sentarnos a descansar de la visita al Louvre en  Les Champs-Élysées, mi chico se dió cuenta de que alrededor de nuestro banco, estaba el suelo lleno de castañas, pues un castaño era quien nos daba sombra. Como adolescentes, estuvimos recogiéndo las castañas y metimos todas las que cabían en la funda de la cámara de vídeo y allí viajaron las castañas de la suerte de ése año en el avión desde París………
Últimamente ha sido mi nieta mayor quién me ha ayudado a prepararlas.
Este año no estoy para castañas ni nueces de la suerte, pero tenía esta entrada pendiente de publicar y la comparto.
Necesitamos;
  1.  Una nuez o castaña por persona
  2.  Agua
  3.  Sal
  4.  Un rotulador o lápiz blanco
  5.  Hojas de laurel
  Si no puedes recogerlas tu mismo como manda la tradición que es del suelo
junto al castaño, o el nogal, para asegurarte que han tocado tierra, puedes
comprarlas, pero entonces has de dejarlas por lo menos unas horas sobre
la tierra, aunque sea de una maceta.
Con un lápiz o rotulador blanco pondremos el nombre o la inicial de la persona destinataria de nuestro regalo
  cubriremos nuestras nueces o castañas, con hojas de laurel
 y dejaremos toda la noche al raso junto a un recipiente con agua y otro con sal

Al día siguiente desecharemos las hojas de laurel, el agua y la sal. Voy a contaros un poco de lo que he leído acerca de Halloween:Ante todo debemos tener en cuenta que el término “Halloween” no deja de ser la contracción de la expresión inglesa ‘All Hallows’ Eve’ cuya traducción literal es ‘Víspera de Todos los Santos’ (el término comenzó a usarse en Irlanda no en EEUU).

Lo que hoy en día conocemos como Halloween no es más que la evolución de una serie de tradiciones y celebraciones que se vienen realizando desde la antigüedad y a la que se le ha ido añadiendo nuevos elementos por el camino (evidentemente más modernos y consumistas).

Por un lado nos encontramos con una antiquísima tradición pagana (hay datos que indican que ya se celebraba antes del marcado como nacimiento de Cristo, que era conocida como Samhain (también Samaín, cuya etimología viene a decir ‘fin del verano’) en la que los celtas celebraban el final de la época de las cosechas y el buen tiempo coincidiendo con el inicio del periodo de la oscuridad y el frío, siendo considerado como el Año Nuevo Celta. La mezcolanza entre lo viejo y lo nuevo hacía que ancestrales mitos y leyendas acerca de espíritus que aprovechaban esa época de oscuridad para regresar y mezclarse entre los vivos propició que aquella celebración tomase un carácter ocultista, teniendo a la muerte como protagonista de la fiesta y en la que existía la firme creencia de que los muertos se infiltraban entre los vivos con la intención de llevarse algunas almas. La solución que se les ocurrió a los antiguos druidas celtas para engañar a los muertos y no ser llevados al inframundo era disfrazándose de espíritus y dedicándoles unas ofrendas. Esta tradición se extendió por gran parte de Centroeuropa, las islas Británicas (en especial Gales e Irlanda) y llegó hasta una buena parte del norte de la Península Ibérica (lo que hoy conocemos como Galicia y Asturias para  posteriormente extenderse por otras regiones con la expansión de los pueblos Celtíberos).

Por otra parte tenemos que en el siglo IV comenzó la celebración de la festividad del Día de Todos los Santos, que en un principio caía en el 13 de mayo, y en la que se conmemoraba a todos aquellos mártires perseguidos durante los primeros siglos del cristianismo (comenzó a realizarse tras ser promulgado el ‘Edicto de Milán’ del año 313 d.C. una vez permitida la libertad de culto en el Imperio Romano). A España, como país de influencia romana y evangelizado por el catolicismo, llegó antes de finalizar ese mismo siglo. A partir del siglo VIII la festividad  fue trasladada al 1 de noviembre por orden del papa Gregorio III con intención de sustituir a la fiesta pagana del ‘Samhain’, y aunque en algunos lugares sí que se sustituyó totalmente, muchos fueron donde se realizó una mezcolanza de ambas celebraciones.

En los siguientes siglos en cada territorio se le fueron añadiendo nuevos componentes a esta celebración como la leyenda de Jack-o’-lantern, el famoso ‘truco o trato’ (que aunque conocemos la versión moderna y americanizada en realidad proviene de la Edad Media) y numerosas tradiciones gastronómicas (por ejemplo en España la castañada –también conocida como magosto- y la elaboración de variados dulces como buñuelos, panellets…). Cada lugar tenía su propia celebración, pero en todas había un denominador común: era una noche dedicada a los muertos, en el que de una manera festiva la gente se reunía y disfrazaba. Se llamase Víspera de Todos los santos, Tosantos, All Hallows’ Eve o Halloween, en realidad todas se trataban de la misma fiesta.

Hasta mediados del siglo XIX esta tradición no llegó a los Estados Unidos y lo hizo de la mano de los cientos de miles de irlandeses que hasta allí inmigraron a raíz de la conocida como ‘Gran hambruna irlandesa de 1845’, llevando consigo todas sus tradiciones y festividades (entre ellas la de su patrón ‘San Patricio’, el personaje mitológico Mister Sandman o el propio Halloween, que ya se había convertido en una mescolanza de la celebración del Samhain celta con la católica Víspera de Todos los Santos).

Cabe destacar que al igual que en Europa, una vez llegada a los Estados Unidos, a esta tradición se le fue añadiendo nuevos componentes (tal y como había ocurrido anteriormente por aquí) entre ellos el cambiar el ‘nabo’, que era lo que se utilizaba para vaciar e iluminar como una linterna, por la actualmente famosa calabaza, debido a que por aquel entonces en EEUU no había plantación de nabos. También coincidió que fue por esa misma época cuando en España se le incorporó el realizar las representaciones teatrales del Tenorio, que en un principio tenían lugar la noche del 1 de noviembre, víspera del Día de los Fieles Difuntos y que posteriormente se trasladó dicha representación a la noche del 31 de octubre por ser víspera de un día festivo.

Así pues al parecer en España ya celebrábamos esta misma fiesta,  muchos siglos antes de ponerse de moda en EEUU (eso sí, no lo llamábamos Halloween ni había tanta parafernalia consumista).

y ya tendremos listos nuestros “amuletos” para regalar a las personas a quienes pretendemos dar suerte y desear lo mejor.
Recordar entregarlas….muchos son a quienes yo, por falta de tiempo u ocasión no he podido darlas muchas veces, y ni siquieran son sabedoras de que las había preparado para ellos 🙁

 La noche del 31 de Octubre comienza el año nuevo celta y se rememora a nuestros difuntos. Dicen
que el 31 de octubre por la noche la frontera entre lo natural y lo
sobrenatural deja de existir, y el espíritu de los muertos visita a los
vivos para darles consuelo, pero no hemos de tener ningún miedo ¿como van a hacernos daño nuestro seres queridos? a ello se debe la antigua costumbre de colocar lamparillas o
velas blancas pequeñas cerca de la foto de las personas fallecidas para
darles luz, pero nunca en la habitación donde dormimos.

Comparto lo que sé, sin ánimo de molestar, podemos creer en éstas cosas…o no, pero están hechas con todo el cariño del mundo.
He repartido a lo largo de muchos años mis nueces y castañas con la mejor intención, aunque la vida me ha demostrado que la suerte no hay que buscarla, que si ha de venir, lo hará sola y en realidad …¿que es la suerte?

 

Un abrazo muy grande de la iaia del calaixet.

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