Cocas de patata de Valldemossa paso a paso foto a foto

“Refrany;
La massa i el xiquet a l’estiu tenen fred.”
La masa y el niño en verano tienen frío.

 Hoy la cosa va de masa y de patata.
 La patata fue
introducida en España en 1565, siendo nuestro país el
centro de expansión del tubérculo a toda Europa. El gran
incremento del cultivo fue a principios del siglo XIX.

La patata es rica en
hidratos de carbono complejos, lo que significa que se convierte en un
alimento fundamental para mantener a raya los niveles de azúcar en la
sangre.
Además, gracias a este contenido en carbohidratos complejos, también es ideal para aumentar nuestra energía.
Al ser rica en vitamina C, es interesante a la hora de aumentar las defensas y potenciar la inmunidad natural de nuestro organismo.
Gracias a su contenido en potasio, ayuda a controlar la hipertensión.
Y debido a su alto contenido en fibras (cuestión que, dicho sea de
paso, desconocen muchas personas), aporta ventajas saludables para
nuestro sistema digestivo.
Cocas de patata de Valldemossa

Dentro de las
patatas, existen lo que se llama la patata precoz, la tardía, la semitemprana y la de Aragón.
Precoz: su
ciclo es menor de 120 días. 
Tardía: o
patata de ciclo largo. Ciclo de 150 días. 
Semitemprana:
su ciclo está comprendido entre los 120 y los 150 días.
La de Aragón: que pasa bajo tierra SEIS meses. 

Mi patata preferida es ésta, la de Aragón que cuenta con una mayor cantidad de azúcar que de almidón, debido a la
temporada en la que se cultiva, en la que se alternan temperaturas
frescas y de calor pero no excesivo, lo que supone un punto a su favor. Ésta patata pasa bajo tierra SEIS meses, además por un lado el agua que se utiliza para su cultivo,
que cuenta con poca cal, y por otro lado la composición del suelo, dan como resultado una patata más rígida y
tersa que ayuda a su mejor conservación. 
Todo esto la diferencia de
otras variedades, que se cultivan en otras temporadas y zonas, y
favorece que en el ámbito culinario pueda utilizarse tanto para cocción,
para ser frita pero también para industrias de productos preparados.
La patata de Aragón es una patata especial y más éstas que son de huerto casero y ecológico,  en la que únicamente se utiliza abono orgánico, se cosechan una vez al año (normalmente en barbecho) en el otoño, y durante los meses de agosto y septiembre
soportan un periodo más seco en el que la patata pierde agua y se la da
al suelo, esto hace que se forme una piel más dura, fina, lisa y resistente y que al
tener menos contenido en agua dentro su calidad aumente. La dureza de la patata al cortarla, se transforma en cremosa y consistente en la boca, no es nada arenosa y se deshace en la boca.
Pues con éstas patatas de la sierra de Albarracín, hoy voy a preparar unos panecillos de patata que son típicos de Valldemossa y que descubrí hace ya muchiiisimos años en mi viaje de novios, aparte de visitar la Cartuja, donde vivieron Chopin y George Sand, el puerto, la ermita con unas increibles vistas, y pasear por sus calles empinadas y estrechas, pudimos sentarnos en una terracita en C’an Molinas y degustar unas cocas de patata, junto a una fresquita horchata de almendra. Ahora las hago en casa.

Necesitaremos;

  1. 200g de patatas cocidas
  2. Medio k de harina de fuerza
  3. 15g de levadura fresca de panadero
  4. 50ml de aceite de oliva
  5. 75g de manteca de cerdo
  6. 3 huevos de gallina ecológicos
  7. 150g de azúcar blanquilla
  8. 40ml de agua tibia
  9. Una pizquita de sal
  10. Azúcar glas
Comenzaremos lavando las patatas y poniéndolas a hervir  con piel, en
abundante agua durante unos 20 o 25 minutos, según la clase de patata, iremos pinchando hasta ver que estén cocidas
 Cuando estén cocidas las
enfriaremos,

 colaremos, pelaremos

 y las colocaremos en un recipiente amplio, yo uso un lebrillo, donde las haremos puré primero con el pasapurés y luego con las manos (como hago con la masa de albóndigas de bacalao), para asegurarme de que no queda ningún trozo sin deshacer

estando la patata tibia, añadiremos la manteca de cerdo a temperatura ambiente y amasaremos


pesaremos la harina

y la pondremos tamizando

añadiremos el aceite, el azúcar,

ésta es la levadura fresca de panadero, la podemos encontrar en
supermercados
 

 y en nuestro horno/panadería habitual, donde nos la venderán por gramos

disolveremos la levadura fresca de panadero en medio vasito de agua TIBIA (cuidado que no esté caleinte porque nos hará el efecto contrario y no levará)

la añadiremos a la masa, y amasaremos


iremos añadiendo los huevos que tendremos a temperatura ambiente. Como véis cada huevo tienen un tamaño y un color un poco distinto de los comercializados, ya que son huevos de casa, criados de forma ecológica y al aire libre. Los iremos poniendo de uno, de uno en uno,
no pondremos el siguiente, hasta no tener completamente integrado en la masa el
anterior.

añadiremos una pizca de sal y seguiremos amasando, el amasado lo haremos con las manos, como antiguamente, poniendo paciencia y cariño.

Haremos una bola con la masa

engrasaremos con aceite un trzo de papel film y cubriremos el lebrillo con la parte aceitada cara a la masa,

 Tengo ésta tapa de aluminio con goma adaptable para tapar las masas, podéis usar papel aluminio
 


y finalmente la cubriremos bién con un trapo grande, yo tengo una toalla viejita,que guardé y que uso para éstos menesteres. La dejaremos en un rincón teniendo la precaución de que ser un lugar que no de el aire, duante un par de horas para que leve. Si la tempera ambiente es calurosa, no necesita mas, pero si es invierno y hace frío mi truco es humedecer la toalla y pasarla un poco por el microondas, con un par de toques a la mínima potencia, de tal manera que se entibie y de a la masa el calor necesario, también sirve planchar la toalla con vapor al máximo 😉


Trancurrido éste tiempo veremos que la masa ha doblado su volumen, amasamos de nuevo mojándonos las manos con aceite, ya que seguirá siendo una masa muy pringosa, volveremos a tapar y dejaremos levar de nuevo hora y media o dos horas
 


veremos que toma éste aspecto,

 nos untamos las manos con aceite para formar unas bolas, del tamaño de una pelotita y unos 60g de peso, en cuanto llevéis hechas dos bolas, veréis que os salen clavadas a ojo

ponemos una hoja de papel encerado, sulfurizado o de horno sobre la bandeja, y vamos colocando las bolitas dejando suficiente espacio para que no se peguen, ya que al hornear aumentan mucho de tamaño. Las cubrimos con el papel film que teníamos aceitado y las dejamos levar otra media horita mas. Un buen levado es primordial para un buen resultado. Precalentampos el horno a 175º

quitamos el papel film, y hornemaos unos diez minutos a media altura, calor arriba y abajo y con aire, si vuestro horno tiene ésa función. Han de quedar mas blanquitas que tostadas, vigilad porque cada horno es distinto y necesita de unos tiempos.Pasado éste tiempo los dejaremos enfriar sobre la rejilla.
Mientras se enfrían podemos preparar un café o un chocolate espeso y calentito, pinchando aquí podreis ver;  como hacer chocolate a la taza paso a paso

sólo nos quedará espolvorear generosamente azúcar glas, me han salido 19 panecillos, listos para disfrutar de un desayuno o merienda.

realmente espectacular

 son tan esponjosas

suaves, delicadas,

 

ideales para acompañar un café o chocolate espeso y caliente

 recuerdan mucho a los mini panquemados aunque falta el toque de agua de azahar,

se funden el la boca porque……son suuuper blanditas

En el apartado Dulce  #RetoNoviembre2016CdM
“A la taula i….BON PROFIT!!!”

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